Estrasburgo: un atentado más, una sospecha menos

Parece, o quieren hacernos creer, que la sucesión de atentados que de un tiempo a esta parte vienen sucediendo en Europa no tienen relación alguna entre ellos, que son cosa de locos, alucinados, de zumbados. ¿Será verdad? Veamos los hechos.

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El 20 de diciembre de 1973 fue vilmente asesinado el Presidente del Gobierno de España, Almirante Carrero Blanco. Fecha a recordar, sobre todo cuando los media del sistema nos machacan con la cantinela de “la democracia que nos hemos dado a nosotros mismos” y consignas similares, y también porque fué el penúltimo (contando el frustrado -Fr.- de Aznar en 2001) de una larga lista: Prim (1870), Amadeo I (1872, Fr.), Cánovas (1897), Canalejas (1912), Alfonso XIII (Fr.: 1905, 1912 y 1913) y Dato (1921).

Vemos pues que los magnicidios no son ninguna cosa de la Edad Antigua o propia de nuestros demonios interiores, pues, por ejemplo, de los presidentes de Estados Unidos cuatro murieron asesinados, otros cuatro de causas naturales sospechosas y nueve sufrieron intentos de asesinato. Prueba de que el terror y la violencia, junto con la eliminación física, es rentable para los desalmados que quieren imponer sus “revoluciones” (Inglesa-1642/89, Norteamericana-1763/89, Francesa-1789, europeas del S. XIX, Rusa-1917, Española-1934/36, etc). Y eso sigue pasando en nuestros días, aunque el terror haya cambiado algo de ropajes. Analicemos el último atentado en Europa y saquemos conclusiones.

Los hechos básicos.   

El pasado martes día 11 de diciembre, a las 19:50, se produjo un atentado en Estrasburgo en el que oficialmente resultaron cinco muertos (inicialmente tres) y una docena heridos. El asesino gritó “Allahu akbar” (Alá es el más grande).

Los hechos se produjeron en las proximidades de un céntrico y atestado mercado navideño situado en las inmediaciones de la Catedral, es decir, en la isla en la que se encuentra el casco histórico. En Estrasburgo se encuentra la sede del Parlamento Europeo, siendo pues un enclave europeo de alta importancia política a la vez que turística.

Casi inmediatamente se supo que el presunto autor era Chekatt Cherif, un francés de origen magrebí que había nacido en aquella ciudad en 1989 y residía en ella. Tenía múltiples antecedentes policiales (27 condenas, la primera con 13 años) y había estado preso en Francia, Alemania y Suiza.

La “Versión Oficial”.                                                

Desde su salida de prisión en 2015 se le consideraba un “sospechoso (de terrorismo) de riesgo extremadamente alto”, por lo que estaba “bajo vigilancia activa”, según la DGSI (Dirección General de Seguridad Interna) francesa, según lo difundido por France 24, el Secretario de Estado del Interior francés, Laurent Nuñez, y el Ministro del Interior Christophe Castaner (curiosamente ambos de origen español, Núñez y Castañer, como Valls, el candidato a la alcaldía de Barcelona por Ciudadanos). La mayoría de los medios de comunicación difundieron que aquella  misma mañana la policía había ido a buscarle a su domicilio por intento de homicidio durante un atraco en agosto pasado, pero otros, como el israelí The Jerusalem Post (TJP) [i], publicaron que la mañana del martes llevó a cabo un robo a mano armada y por eso se inspeccionó su piso.

Las víctimas lo fueron por armas de fuego y también blancas, no habiendo uniformidad en las informaciones ni detalles claros. Se dijo que el asesino llevaba un fusil de asalto (OKdiario) pero también que utilizó solo una pistola (TJP); cuando dos días después se mató al presunto terrorista, tenía en su  poder una pistola de 8 mm de 1892 y en su casa se halla un fusil de calibre “.22 -pulgadas- largo”, ambigua descripción, porque es el mismo calibre 5’56 -milímetros- de la OTAN, así como varios cuchillos de caza y ropas ensangrentadas. Pero en el inefable Telediario de TVE se habló de 27 armas en TVE y en otros medios se dijo que cuando en la mañana del tiroteo la policía entró en la casa de Chekatt para detenerle, hallaron granadas de mano (se publicaron fotos de unas con marcajes israelíes; www.dailycrusader.com, TJP) y un fusil, además de pasaportes (uno francés falsificado y otro israelí real).

Varios europarlamentarios (Carlos Iturgaiz, Nikos Androulakis) se vieron afectados al estar en las proximidades y rápidamente trascendió su testimonio a las redes sociales.

En su huida tuvo un enfrentamiento con una patrulla militar, ¡la cual no consiguió detenerle!, resultando herido en un hombro e hiriendo a un soldado.

Luego tomó un taxi, forzando al conductor a llevarle a las afueras y ¡contándole quién era y lo que había hecho (“disparado a soldados y matado a diez personas”)!. No obstante su confesión y afán asesino, lo dejó en libertad y así se conoció su identidad con tan inusitada rapidez.

Posteriormente tuvo otro enfrentamiento armado con policías, también sin consecuencias, consiguiendo huir.

En el registro de su domicilio practicado tras lo anterior fueron encontrados ropas ensangrentadas además de armas.

Dos días después fue descubierto por la policía andando por las proximidades de su casa y “abatido” al usar su arma.

Un mínimo análisis.

A pesar de ser un peligroso delincuente común y partidario de la yihad islámica, en busca y captura por intento de homicidio y atraco reciente, Chekatt Cherif consigue armas y se mueve con libertad.

Falla también la prevención en el centro turístico y luego, clamorosamente, la represión militar-policial. Consecuentemente, no hay certeza del número de atacantes ni las armas, pues muchas víctimas son ¿18? personas para un solo matarife armado con una pistola y un cuchillo, terrorista que también pone en jaque a dos patrullas de profesionales armados. Quien haya visitado la ciudad en los pasados años recordará que escuadras de cuatro ó más soldados armados con fusiles de asalto (Operación Centinela, tras los atentados de noviembre de 2015 en París), además de por la policía. En ese contexto, el control de los accesos de esa isla en caso de alarma debería haber sido obligado y sencillísimo de realizar.

No funcionan las cámaras de TV de los lugares públicos (tráfico, vigilancia), solo hay malas grabaciones de personas más o menos anónimas y oportunamente colocadas (son imágenes lejanas de la zona una vez acordonada por la policía). Consecuentemente, ni se puede tener certeza visual de quién (quienes) son los asesinos ni de las víctimas.

La ausencia de certeza material en la determinación de la mano asesina se traslada al arma del crimen, pues ni siquiera se difunde un resumen del examen pericial de la policía y de las autopsias de las víctimas que certifique el calibre y clase de la munición, así como el número y tipo de heridas.

Dentro de la masiva campaña mediática mundial de difusión de los hechos, se elude en gran medida difundir la relación nominal de las víctimas (ni siquiera sus iniciales y otros detalles de reconocimiento), además de los sucintos resumes médico-policiales antedichos.

El empecinado y encarnizado asesino yihadista, de esos que buscan, según nos dicen los media, sus huríes en el paraíso a base de sangre infiel a granel, perdona la vida al taxista, sin secuestrarle siquiera, dejando de esa forma su “tarjeta de visita” a la policía.

Por último, la rapidísima muerte del sospechoso cierra oficialmente toda posibilidad de declaraciones y reconstrucciones de los hechos.

Todo lo anterior se produce precisamente cuando el movimiento-revuelta de los chalecos amarillos (Gilet Jaune) había puesto contra las cuerdas al Presidente Macron, antiguo empleado del entramado Rothschild y defensor de los intereses de las clases pudientes, además de la implicación de Francia en el derribo del régimen sirio y libio [ii]. Y, por qué no resaltarlo, en fechas próximas a la fiesta cristiana de la Navidad, la cual se halla desde hace años en el punto de mira de esos revolucionarios del NOM, por lo que es objeto de ataques de todo tipo, incluidos los que inconscientemente pueden crear en las masas la asociación Navidad-Atentados/muerte. Macron, quien había declarado “estado de emergencia económica y social”, recibió con el fenómeno mediático del atentado un balón de oxígeno de incalculable valor.

Los atentados de “falsa bandera”.

Sin duda es un tema que merece la pena ser tratado monográficamente, pero digamos ahora solo un conjunto de características para determinar si el atentado de Estrasburgo encaja en esa categoría. Recordemos que el exsubsecretario del Tesoro de EE.UU., Paul Craig Roberts, aseguró que el ataque terrorista contra la sede de “Charlie Hebdo” en París (7 de enero de 2015) fue una operación de bandera falsa “diseñada para apuntalar el estado vasallo de Francia ante Washington”; el politólogo afirmó que las agencias estadounidenses han planeado las operaciones de falsa bandera (autoría distinta de la “oficial”, como en el caso de la voladura del Maine en 1898) en Europa para crear odio contra los musulmanes y reforzar la esfera de influencia de Washington en los países europeos [iii]. Aunque los EE.UU. y sus principales aliados (Israel, Inglaterra, Francia, Arabia Saudí) proclaman que están luchando contra el terrorismo, de hecho está demostrado que impulsaron e impulsan las “primaveras árabes” del yihadismo wahabista sunnita.

Desde el 11 de septiembre de 2001, en concordancia con la agenda judía en oriente medio, los atentados de bandera falsa están casi siempre protagonizados por supuestos yihadistas Sus objetivos son siempre civiles, nunca políticos. Si de verdad quieren combatir contra las potencias de occidente, ¿por qué no atentan contra sus instituciones? ¿por qué no atacan a sus políticos y aristócratas?

1.- Los actuales atentados de falsa bandera siempre van acompañados de una colosal campaña mediática liderada por todos los medios de propaganda y Organismos de los Estados. Los de “autoría yihadista” siempre tienen objetivos “civiles”, nunca contra instituciones políticas o militares.

2.- Los autores oficiales del atentado estaban fichados o eran colaboradores de  la Policía-Espionaje.

Además, siendo “aficionados” es casi imposible de creer que consigan burlar a los servicios secretos de los Estados sometidos al NOM judeo-sajón (OTAN, CIA, MI6, Mossad, etc.).

3.- Los autores oficiales del atentado son asesinados (antiguamente eran rápidamente juzgados y ejecutados o incluso puestos en libertad, como en el caso de Carrero).

5.- Dan origen a paquetes de medidas dirigidas, supuestamente, a “combatir el terrorismo” pero que suponen en recortes de libertadas y en acostumbrar a la población a un “estado de sitio” continuo.

[i] Referencias:

https://www.jpost.com/International/Islamic-Terrorism/Strasbourg-attack-fits-previous-model-of-criminal-terror-nexus-in-Europe-574124.
https://okdiario.com/internacional/2018/12/11/menos-muerto-tres-heridos-estrasburgo-abrir-fuego-hombre-armado-3456760.
https://www.dailycrusader.com/2018/12/mossad-run-false-flag-shooting-in-france-uncovered/.
https://www.hoy.es/internacional/union-europea/sabe-atentado-estrasburgo-20181212111101-ntrc.html.
[ii] La represión de Macron https://www.facebook.com/ian.mitchell.7737/videos/2960834393942796/.
[iii] http://actualidad.rt.com/actualidad/162898-roberts-ataque-paris-falsa-bandera-francia-vasallo-eeuu
https://falsasbanderas.wordpress.com/2015/11/18/guia-para-reconocer-un-atentado-de-falsa-bandera/

http://latribunadelahistoria.es/el-magnicidio-de-carrero-blanco/

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